Fotógrafa por un día

Escribo esta entrada en el blog de mi hermana (Primavera Ruiz) porque me puso una cámara en mis manos y me dijo: “ haz fotos, nunca desde donde yo esté”. Lo único que le puedo decir es: “Pensarás que fui yo quien te echó una mano con la cámara, pero no. Tú me diste la oportunidad de poder saborear un día tan especial con cada “click” de la cámara.» Aunque fue una responsabilidad que no me esperaba, mereció la pena.

Ella pensaría que por ser yo unas de las damas de honor, tendría más acceso a ciertos momentos, pero he de confesar que me parece super complicado hacer que la gente no te mire mientras te mueves con una cámara.

Metí el vestido en la maleta, la cámara y emprendí mi camino a Malta con esta misión. ¿Y por qué Malta? Se casaba una de mis mejores amigas, Gabriela, para nosotras Gaby.

Me gusta la fotografía, e incluso estudié un master, pero no me dedico a ello. Pensé que iba a ser como cubrir cualquier otro evento, pero no.

El motivo es el trabajo del antes, durante y del después. El contacto previo con la pareja es fundamental. Agradar a tus clientes y transmitirles confianza les da mucha tranquilidad. Un fotógrafo de bodas se mete dentro de la familia, observa detalles, analiza todos los perfiles, psicoanaliza a los personajes y saca su mejor “yo”. No hay actores y éstas fotografías tratan de sentimientos, emociones, deseos, recuerdos…

El después, es sin duda el resultado del trabajo de edición. Hay que saber tocar las imágenes para darles a todas una homogeneidad.

Imagínate a una chica, de constitución delgada, alta, rubia casi albina, piel  blanca casi rosácea, ojos pequeños y marrones como el cacao, voz fina y con un acento forjado entre Méjico, España y Alemania. Ahora esfuérzate en imaginar a esa misma chica sonriendo todo el rato, animada ante cualquier reto,  saltarina y despreocupada. Es una amiga que será para todas las etapas de mi vida.

Y llegó el gran día, a las 10 de la mañana, sin pronóstico de lluvias, la novia nos había citado a todas las damas para desayunar en su casa entre rulos y vestidos.

Da gusto rodearse de gente que desde el primer instante te hacen sentir como parte de ellos, facilitan tu llegada y permiten mantener tu carácter y ánimo dejándote descubrir parte del suyo. Vi caras conocidas que hacía años que no saludaba, caras nuevas de las que me habían hablado y otras totalmente desconocidas que me resultaron muy amigables.

He de hacer una mención especial a Loris, quien se encargo de toda la decoración floral. Llenó la casa de aromas y colores.

Cuantas más fotos tomaba, más me cautivaba aquel momento, mejor entendía la pareja que formaban Gaby y Ady. El apartamento estaba lleno de información que desvelaba la personalidad de ambos. En la pizarra de la cocina ponía: “Esta casa está hecha de; realidad, fallos, lo siento, diversión, abrazos, segundas oportunidades, felicidad, perdón, risas verdaderas, familia, amor».

Una vez listas todas las damas de honor, 10 para ser exactos, era la hora de la novia. La reclutaron en su habitación y en algo menos de 20 minutos ella salió. Radiante, diferente, inusual, perfecta. Solo pude exclamar ¡wau! Un brindis y que empiece la acción!

Aquí, me di cuenta de lo importante que es contratar a un fotógrafo profesional con experiencia en bodas. Mi hermana no había parado de moverse en esa casa de 70 metros cuadrados. Se me escapaban los momentos. Mi cercanía con la novia me impedía ver la situación con cierta distancia para contar la historia con todo tipo de detalles.

Todos los presentes pudimos sentir el clima tan positivo que irradiaba la ceremonia. El “sí quiero” llegó y una vez pronunciado por ambos, la nueva etapa comenzó. Y allí, a unos dos metros ves a Primavera inclinándose de todas las maneras para coger los mejores ángulos. Con la mayor  discreción posible se le nota confiada con su papel.

Había momentos en los que no encontraba a mi hermana. Era como un fantasma, pero una vez que la encontraba, pensaba “qué buena esa foto que está haciendo”. Me gusta su forma de trabajar porque permite vivir con naturalidad la presencia de la cámara. No es necesario posar si uno no quiere porque ella le da respuestas al “qué, por qué, dónde, cómo y cuándo”.

La fiesta se celebró en una finca a las afueras de la ciudad. Todo estaba decorado acorde con el estilo de la pareja; rústico, hogareño y natural.

Sería incapaz de hacer una boda yo sola, hay muchos sentimientos que recoger en tiempo real y hay que captarlo en ese mismo instante porque, ese momento, es el verdadero. Ser capaz de tomar decisiones rápidas y ser consciente de que la historia que estás contando tiene lógica.

Podéis ver su reportaje entero en este link. He sentido que estaba por unos minutos de nuevo en Malta, casi puedo oler el campo, sentir la alegría y buenas vibraciones de la gente… La edición cálida es muy acertada porque produce cierta añoranza. Yo solo puse un granito de arena 🙂

GABY & ADRI

Creo que solo querría casarme por las fotos.

Felicidades por tu trabajo Primavera. Firmado, Margarita.

 

Boda en Colorado

Si te casas en un pueblo como Silverton, en el estado de Colorado, lo mínimo que puedes hacer es que tus invitados vengan a pasar un fin de semana entero. Silverton es un pueblo de unos 600 habitantes en medio de las montañas. Mantiene la esencia de haber sido un pueblo minero y tiene muchísimo encanto. Los novios de esta boda querían hacer partícipes de la celebración a todos sus invitados. Propusieron que todo el mundo llegara el día de antes y así entre todos hacer la decoración, colocar el salón, instalar el escenario, adornar las mesas …
Fue la excusa perfecta para que todo el mundo se conociera de antes y que todos sintieran que forman parte de esa boda.

Cuando ya estaba todo preparado, Amanda y Jeffro trajeron comida y bebidas. El pueblo estaba lleno de turistas y había mucho ambiente.

A la mañana siguiente, muchos invitados habían quedado para desayunar, para ir a la peluquería o para salir a dar un paseo por las montañas.

Estoy segura de que la gente paso un fin de semana inolvidable. Hice un montón amigos y terminé bailando como la que más ☺

Os recomiendo ver la boda entera en mi portfolio.
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Connection Session – Preboda en NYC

A mi las prebodas me gusta llamarlas sesión de contacto. Si me volviera a casar, no lo dudaría. Probaría antes al fotógrafo. Me parece una ventaja poder conocer antes a los novios para que todos estemos más compenetrados en día del enlace. Crear un mínimo de confianza es fundamental para que las cosas salgan bien.

Conocerse con atelación significa que luego será más fácil contar vuestra historia.

Esta preboda significaba volver a visitar el barrio donde había vivido un tiempo durante mi estancia en Nueva York, Williamsburg en Brooklyn.

El lugar me transmitió confianza porque estaba muy familiarizado con él, pero estos novios en seguida se dejaron llevar. Va a ser una boda preciosa, estoy segura.

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Mi boda

Hace tres años me fui a vivir a Nueva York una temporada con mi pareja. Casi cuando se nos estaba acabando el visado le pedí que nos casáramos. Yo estaba en Arizona grabando un documental y la pedida fue por Skype ☺ Cuando regresé a Nueva York lo primero que hice es buscar mi vestido. No quería un vestido de boda como tal pero sí algo especial. Tuve suerte y en la primera tienda que entré lo encontré. Acto seguido fuí a comprarle el traje a mi pareja. Teníamos claro que nos íbamos a casar con nuestras zapatillas Vans.

Llegó el día y fuí a una peluquería en Brooklyn. Me encató el peinado porque creo que encaja muy bien con el estilo del vestido.

Recomiendo a todas las parejas que viajen a Nueva York que se casen. Es un proceso rapidísimo y muy entretenido. Coges un numerito, como en la carnicería, y haces una cola donde te encuentras a parejas de Rusia, China, Europeas … La ceremonia y todo eso es de lo más cutre, pero divertido. Solo te cuesta 75 dólares y es uno de los mejores recuerdos que te puedes llevar de la ciudad.

Cuando salimos City Hall con nuestro certificado caimos en la redes de China Town y junto a nuestra testigo y un par de amigos celebramos nuestro enlace.
Ese mismo día se lo comunicamos a nuestra familia. No hay nada escrito para bodas, como podéis observar…

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Post Boda

A muchos novios les pasa que el día de la boda al final sale todo corriendo y no te has podido lucir como merecía la ocasión. Yo siempre recomiendo, el día de la boda, los 40 minutos para hacer la sesión de los novios, aunque siempre acabo teniendo 15 minutos o menos. En mi opinión, ese momento es importante. Son las fotos en las que únicamente esta la pareja en una bonita localización.

Si el día de la boda no pudiste pararte lo suficiente y te gusta la fotografía, no lo dudes y vuelve a ponerte el vestido o traje. Se pueden hacer cositas como esta:

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Vietnam

El día que mi hermano me dijo que se iba a casar con Anna, me hizo mucha ilusión. El problema, por decirlo de alguna manera, es que la boda era en Vietnam y solo podíamos ir mi madre y yo en representación de toda la familia de España.  Enseguida me ofrecí para hacerles el reportaje de su boda. Ellos encantados, aunque mi cuñada me iba amenazando de vez en cuando que tenía una sorpresa preparada para mi.

La sorpresa era que me había hecho un vestido para que fuera una de sus cuatro damas de honor y habían contratado a otro fotógrafo para que no tuviera que trabajar el día de su boda. ¡VAYA FASTIDIO! Estaba muy ilusionada sabiendo que iba a ser la fotógrafa. Entonces, ya formaba parte del espectáculo. Todo ocurrió en un escenario mientras los invitados degustaban tranquilamente la comida. Era la primera vez que me ponía un vestido palabra de honor, algo incómodo, por cierto. ¡A mi lo que más me gusta es estar detrás de las cámaras! Aunque reconozco que al ser todo una experiencia nueva no puedo quejarme, mis amigas damas de honor me lo hicieron pasar muy bien.

Lo que más me llamó la atención de la boda es que no hubo nada tradicional. Todo estaba demasiado americanizado. Algo de gracia tenía, sobre todo la novia entrando haciendo un playback.  Después de la ceremonia  y algunas actuaciones la gente terminaba de cenar y se daba por concluida la boda.

Aunque mi madre y yo solo estuviésemos 5 días en Hanoi, la boda era casi lo de menos. Lo que más nos gustó eran las comidas familiares en casas de unos y otros durante esos cinco días. Eso sí que fueron cinco días de tradición culinaria y familiares.

Fotos del fotógrafo de la boda

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Mis fotos de la boda

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Turismo y tradición

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